Haikus y Senryus



En el desierto
más árido del mundo
nace una flor.









Vuelan abejas
se posan en las flores.
Sigue la vida.







El sol deshace
la nieve de montaña.
Nace el verano.








Truenos, tormenta
el cielo se derrama.
Y otra vez sol.








La flor de loto
evoca la pureza.
Crece en el fango.








Llueve con sol
el cielo está pintando
un arco iris.







Soy caminante
voy hacia el horizonte
él es mi guía.







 

Bajo la lluvia
el perro callejero
encuentra a un amo.










Migas de pan.
Se amontonan palomas
que el niño ahuyenta.








La playa oscura.
El sol sale del mar
ambos se visten.








La araña teje
su arduo laberinto.
Lo barre el hombre.








Cuentos de terror
bajo la luna llena.
Cerca un aullido.









Como el caballo
el hombre nace libre.
Muere domado.









Mi esperanza es
la luz de una luciérnaga
en los pantanos.




Siempre segura
silenciosa te espera
con su guadaña.






Subir

Aunque parezca paradójico, subir, escalar, trepar puede ser sinónimo de descender, bajar, hundirse.








Subir hasta la habitación, despacio, sin hacer ruido, para sorprenderte con mi regalo.
La sorpresa fue mía.


Cambiar

A veces, hay que cambiar algo para que todo siga igual. A veces, sin que uno cambie nada, todo cambia.

Esconder

Te puedes esconder detrás de una máscara y desandar la timidez. A veces, esconderse deja asomar tu verdadero ser.











Dicen que para esconder algo, lo mejor es dejarlo a la vista. No funcionó. Enseguida dijeron "piedra libre para Carlitos".



Muro

Todo muro es una puerta, dijo Emerson. Y se reventó la nariz contra la pared.

Secreto

Si el secreto del universo fuera revelado morirían todas las esperanzas.









Querida Nevera: mientras yo devoro tu interior, mi secreto devora el mío.

Publicado en Cuentos para el andén N° 29