Tierra maldita

Cuando la nueva dueña de casa fue a barrer, notó que cuanto más barría, más ensuciaba. Perpleja, barría cada vez con más ahínco hasta que quedó, literalmente, enterrada. El piso, satisfecho, volvió a relucir. Pero ella jamás volvió a respirar.
La casa, en venta nuevamente. ¡Y a un precio único!


Escrito para 50 palabras.
Publicado en la revista Cuentos para el andén N° 44.