En la arena sin fin

No pienso volver a ser adulta. Me voy al tobogán.

Caí en el arenero y tuve una epifanía. Entonces cavé profundo. Muy profundo, en la arena sin fin. 

De pronto los vi, acechantes. Sentí sus garras. Grité, pero me arrastraron.

Me encerraron. Pero volveré. Sé dónde está enterrada mi niñez. 


Escrito para 50 palabras
Publicado en la revista Cuentos para el andén N° 44.