Un lugar junto a ella

En el cementerio, Roberto contemplaba el lugar que reservó junto al de ella. Entre lágrimas confió su deseo al viento.

Contar un deseo invalida su concreción y, consiguientemente, el deseo nunca muere. Él ignoraba que quien lo cuenta tampoco.

Todavía vaga entre las tumbas anhelando un lugar que jamás ocupará.

Escrito para 50 palabras.